· Foto: Focusing On Wildlife website ·

Año tras año las collalbas grises, un pequeño pájaro de la familia de los mirlos, cuyo peso es algo mayor que el de un par de sobres de azúcar, vuela sin descanso desde las regiones árticas hasta el corazón de África, al sur del desierto del Sáhara. Su viaje es de ida y vuelta, bianual, y así año tras año. ¡Toda una hazaña para este pájaro!

Una migración de 29.000 km
El nuevo estudio sobre la migración de  la collalba gris rompe las barreras de lo imaginado; firmado por el profesor Ryan Norris, David Hussell del Ministerio de Recursos Naturales de Ontario y un equipo de ornitólogos alemanes del Instituto Aviar, destaca la distancia que el ave recorre anualmente, unos 29.000 km sobrevolando océanos, desiertos y montañas. Si atendemos a su tamaño (similar al de un petirrojo o un pinzón), se trata de uno de los viajes migratorios más largos realizados por un ave a escala mundial.

“Sus jornadas de vuelo son increíbles”, afirma Ryan Norris, “Piensen que cría a sus pollos en la tundra ártica y tan sólo unos meses después se encuentra alimentándose en África Central.”

Geo-localizadores de tan sólo 1,2 gramos
Hasta hace poco tiempo, los secretos de las rutas migratorias de las aves más pequeñas no se conocían en detalle; el anillamiento científico, consistente en colocar pequeñas anillas de metal en las patas de un pajarillo, produce un índice bajísimo de recuperaciones, y su práctica produce un estrés sobrevenido a muchas aves e incluso causa lesiones irreparables; algo intolerable tras los avances tecnológicos materializados en diminutos y livianos geo-localizadores. Estos dispositivos que pesan cerca de un gramo permiten seguir durante meses los movimientos de cada ave con un asombroso nivel de detalle. Eso hicieron con 46 ejemplares de collalba gris, a los que colocaron un pequeño arnés con el localizador que registró dos veces al día durante tres meses -entre diciembre y marzo-, la variación de las horas de luz, procesándose posteriormente los datos acumulados.

De Alaska a África vía Siberia y Arabia / De Cánada a África a través de Gran Bretaña y España

El estudio demuestra que las collalbas pasan el invierno en África central, al sur del Desierto del Sáhara. Si ya se sabía que las aves que crían en Groenlandia atraviesan el continente europeo llegando a tierras africanas a través del Estrecho de Gibraltar; existe una migración regular entre América a Europa, desde las zonas reproductoras del ártico canadiense hasta superar el desierto del Sáhara, atravesando 3.500 km del Atlántico Norte, cruzando Gran Bretaña y después dirigiéndose al sur a través de España y Portugal. Los datos son sobrecogedores: una media de 290 km al día y 850 km en vuelo nocturno sin paradas cruzando el océano, de noche y con viento a favor de cola.

[Acceso al artículo de referencia en Biology Letters ]

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